9. El Sentido historico

27 05 2009

Es inherente que cualquier actividad creativa se desenvuelve en un marco abierto a las influencias externas, que a pesar de ser aleatorias responden perfectamente a lo lógica de los memes.

De allí podemos observar como a lo largo de la historia distintas disciplinas artísticas interactúan, influyendo unas a las otras. En lo que a la arquitectura respecta, dado su coste e inversión temporal, recibió más de lo que dio del mundo pictórico; buen ejemplo de ello, los cuadros de Mondrian como fuente de inspiración ornamental para Theo van Doesburg. Incluso el concepto moderno del espacio arquitectónico proviene del mundo de la teorización del arte a finales del XIX.

Más allá de la interdisciplinariedad, mismamente se puede hablar de las circunstancias históricas del momento, pues son numerosos ejemplos de descubrimientos y creaciones simultáneas con la única conexión del momento histórico que las rodeaba. Es más, algunos modelos hibernados durante siglos son retomados a razón de motivación similar, tal como ciertas tipologías modernas, cuyos ejemplos se puede encontrar en la arquitectura turca de hace siglos.

Por ello es razonable considerar el momento histórico como uno de los factores claves a la hora de determinar el sentido de la obra.

Cierto es que hoy en día recibimos un bombardeo de circunstancias, motivaciones e influencias de tal magnitud que acabamos empapados sin haber hecho ni un solo trago de la esencia del momento, como si nos rociaran con una manguera de la boca de incendios para calmar nuestra sed. De allí y sin más jueces que los precedentes, hay que hablar del sentido arquitectónico, la consistencia más profunda de un proyecto, pues la ropa mojada es una buena razón para el resfriado. ¿O acaso no es lo que atraviesa el sector que nos incumbe?

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8. La Metaciudad

20 05 2009

Ese curioso concepto, que quizás a nivel puramente urbano no estemos acostumbrados a percibir, en actualidad revoluciona la relación entre seres humanos, además, claro está, de desgarrar físicamente el tejido urbano.

Para ilustrar esta idea nada mejor que uno de sus retroalimentos, el internet – un espacio virtual que a través de una densa infraestructura raisomatica une, condiciona y encausa las relaciones entre sus usuarios. Digamos, una enorme ciudad, donde cada página es una casa, cada blog – un piso dentro del enorme bloque de viviendas y cada buscador- una fabrica que produce e  indexa la información, sin hablar de servidores de video, alojamientos de archivos y demás vecinos del polígono industrial de la ciudad a la que me refiero. Una ciudad donde la distancia entre un emplazamiento y otro se encuentra a un click y donde la libertad de movimiento tan solo es entorpecida por la de condicionamiento programado. En definitiva, seguro que a Calvino no le importaría apadrinar un municipio como ese.

Volvamos a lo físico. Hoy en día a pesar de que las infraestructuras estén lejos de la velocidad del click ya permiten un modelo urbano que trascendiendo el extrarradio permite crear vínculos funcionales entre dos emplazamientos históricamente y hasta hace bien poco independientes. Así, para trabajar en Mérida ya no supone un impedimento pernoctar en Cáceres o estudiar en Sevilla, el residir en Córdoba. Tampoco es raro ver como las costas del levante o Málaga formen un tejido urbano continuo, tan solo separado por anecdóticos arcos y señalizaciones indicativas.

Lo que aun es más interesante, el sentimiento de pertenencia a lo referido en el empadronamiento, se desvanece entre los destellos memeticos de  las campañas publicitarias, memeplexias culturales o deportivas y el resto del marketing que proyectan los grandes focos urbanos. Unos entes, que a través de un amplio abanico de medios, entre los que por su puesto esta el internet, despliegan una seña de identidad que en un encuentro puramente memetico se enfrenta a todo un sistema de clasificación social. -O acaso Nueva York, Paris o Sydney  nos son  tan ajenas como cualquier capital de provincia de nuestra comunidad que tampoco hayamos visitado. Porque a título personal, sin haber estado en ninguna de las dos ciudades, veo más probable soñar con un paseo por Nueva York que con por Jaén.

Así no es raro, que de lo meta fácilmente se pase a lo mega con todos los problemas organizativos que eso supone. Grandes concentraciones urbanas, que no solo se extienden hacia lo geográfica o verticalmente permisibles, sino unos organismos dinámicos que se extienden más allá de las barreras municipales, gubernamentales o incluso físicas. Es decir, un compendio de nuevos retos susceptible al colapso.





Advertencia

29 05 2007

Advertencia: el contenido de blog esta organizado para ser leído de arriba a bajo, por lo que el orden cronológico esta alterado en favor de la lógica de la lectura cómoda.





0. Introducción

29 05 2007

El siguiente texto, es un ensayo cuyo principal propósito es el de plantear una visión, si no nueva, sí un tanto tabú dentro de la concepción arquitectónica, es decir, vista como el producto y transmisor de la información (memes). Realmente no tendría porque ser así, puestas las numerosas ventajas que ofrece el racionalizar el hecho arquitectónico frente al hombre y la sociedad. Pero debido a una extraña moralidad dentro de este campo, parece ser que todo el peso ideológico recae sobre el aspecto formal de la misma, dejando las connotaciones sociales (por no decir mercantiles) o bien, sobreentendidas o bien, mal vistas.

 

Quizás esto se debe a que el marketing es capaz de trascender la funcionalidad, y realmente es así, pero irónicamente la arquitectura es inseparable del mismo dada su repercusión social, por ello es importante comprender no solo la realidad inmediata que rodea el proceso arquitectónico actual, sino su conjunto en si dentro del ámbito de actuación a nivel de ecosistema global.

 

Para tal propósito un magnifico recurso es la teoría de la memetica la cual acerca  el entendimiento de procesos transgeneticos, es decir, el hecho cultural como dinámica evolutiva.

 

La arquitectura, como explicaré a continuación, se rige por la susodicha dinámica por lo que vista como tal ofrece otras posibles reinterpretaciones de las problemáticas actuales que plantea.

 

De todas formas solo es un acercamiento un tanto banal a lo que el tema da de si, por lo que su formato es como la propia cultura, evolutivo y apto a cambios y matizaciones. También hay que mencionar que no es propiamente texto divulgativo y que quizás algunas partes requieran conocimiento tanto propia de la temática arquitectónica, como la externa. En la medida de lo posible se tratara de aclarar ciertos aspectos, aunque puesto que no es la idea de la obra, será prácticamente esporádico, aun así, el único elemento referencial que hay que tener en cuenta de forma clara es la teoría memetica, la cual se expone a continuación.





1. La memética

29 05 2007

 

La memetica es un planteamiento científico cuyo propósito es el análisis de la evolución cultural basado en estudios de transferencia de la información llamada meme.

En 1976, el etólogo Richard Dawkins, en su libro “El gen egoísta”, propone el término de meme, haciéndose referencia a la unidad mínima de transferencia cultural, trazando la analogía con el gen y dando lugar así a un modelo de la evolución cultural. Para Dawkins, meme es un concepto de carácter físico ya que la información que lleva es almacenada en el cerebro humano mediante procesos plenamente materiales, es decir mediante uniones y ramificaciones neuronales. Esta visión da el giro de tuerca a las distintas concepciones filosóficas referidas al mundo de las ideas y su repercusión en el ser humano, dándole a tal mundo carácter físico y por tanto matemáticamente viable.

Debido a que Dawkins no especificó de qué forma se replican los memes ni tampoco cual es la unidad mínima de la información, en actualidad se mantiene un gran debate al respecto entre sociólogos, biólogos y científicos de otras disciplinas.

Así, en 2002, Susan Blackmore reelaboro la definición de meme explicitándolo como cualquier idea o habito que es capaz de transmitirse a una persona. La propagación de los memes puede ser realizada gracias a la imitación, enseñanza u otros medios de influencia informativa. Dentro de nuestro sistema neuronal los memes compiten de una forma selectiva entre si, por ocupar el máximo espacio referencial y durante el máximo tiempo posible. Dada la complejidad memetica y el volumen de su flujo se puede afirmar que su propagación a escala cultural requiere una capacidad neuronal considerable, por lo que por ahora solo es atribuible al ser humano. Los grandes conjuntos de memes que se copian de forma asociada se llaman memes complejos coadaptados, o memeplexes (del inglés meme complexes).

De lo anteriormente dicho deriva el carácter mutacional de los memes, que debida su complejidad e interrelación, se copian de forma distinta de una ente a otra y a lo largo de tiempo son propicios a cambiar su morfología, es decir, mutar. Tal hecho sugiere la parcial incompatibilidad del modelo genético darviniano a la memetica, aunque tenga muchos puntos en común y desde luego una es la consecuencia directa de la otra, curiosamente el modelo que mejor explica los procesos evolutivos de los memes es el de Lamarck, al menos en su punto más polémico, el de caracteres adquiridos*. Lo cual a su vez da a entender lo rápido y productivo que se propagan los memes dentro de la sociedad.

Por otro lado, según Richard Dawkins, para que se de un proceso evolutivo memetico se requieren tres factores:

1. Abundancia de elementos diferentes

2. Herencia o replicación

3. Idoneidad diferencial o número de copias en función de su interacción con el medio.

Los cuales son aplicables a cualquier proceso evolutivo biologico o no y por tanto plenamente aptos para el desarrollo memetico.

Es importante señalar el primer punto de los tres, el cual hace referencia a la abundancia de elementos diferentes, lo cual aplicado al fenómeno cultural sugiere que la riqueza intelectual, multiculturalidad y la libertad de expresión, como bases de una evolución fructífera de las ideas, con matiz de los otros dos puntos, al igual que sucede con la evolución biológica. Por lo que a su vez es posible pensar en ecología memetica, sus ecosistemas y la interdependencia entre las mismas, hasta se podría sugerir una analogía de la teoría de Gaia* para el conjunto memetico. Por eso y señalando la dualidad del ser humano, es cardinal mencionar la importancia de la conciencia y acción en dirección de conservación de ambos medios como factores inseparables e interdependientes para el ser humano como especie.

Finalmente y en relación con lo anterior hay que señalar que tanto la propagación genética como la memetica, viral o incluso de ciertos minerales, no tienen un fin concreto u objetivo, sin recaer en cuestiones teológicas que dado el carácter científico del asunto están fuera de lugar. Por lo que el papel del ser humano en este respecto es de un simple medio de propagación que lo acepta como axioma de su propia existencia, al igual que las gallinas aceptan que son medio de propagación de los huevos.

 

*Caracteres adquiridos, según la teoría de Lamarck, son mutaciones genéticas adquiridas durante la vida del recipiente y su actividad. Así, según esta teoría, si uno mismo estira habitualmente los brazos sus genes muturan y los tendrá mas largos, lo cual dentro del modelo genético es totalmente incierto, pero sí que es idóneo para explicar de la evolución de los memes.

 





2. La arquimemesis

29 05 2007

William Morris* (Prospects of Architecture in Civilization, 1881) “Mi concepto de “arquitectura” reside en la unión y colaboración de todas las artes (…) Es una concepción amplia porque abraza todo el ambiente de la vida humana; no podemos reducir la arquitectura hasta dejarla como parte de la civilización, porque ella representa el conjunto de las modificaciones y alteraciones operadas sobre la superficie terrestre, a la vista de las necesidades humanas, exceptuando el puro desierto. Ni podemos confiar nuestros intereses a una élite de hombres preparados (…) cualquiera de nosotros está empeñado en la custodia del justo ordenamiento del paisaje terrestre, con su propio espíritu y sus manos, en la porción que les corresponde”.

Durante los últimos dos siglos vieron nacer muchas definiciones de lo que es la arquitectura, muchos arquitectos, artistas, filósofos y simplemente libre pensadores opinaron al respecto. Sin embargo, muy pocos consiguieron conceptualizar el fenómeno arquitectónico de cara al ser humano. Así, aparentemente generalizada y hasta puede que vaga definición de arquitectura de William Morris, es la que revela la clave eclipsada por el aspecto formal de la misma. Y me refiero al carácter humano del hecho arquitectónico, eso es, la arquitectura es un producto del ser humano.

A priori la arquitectura puede ser vista como otra herramienta evolutiva que refuerza la capacidad de adaptación de un ser vivo. Como por ejemplo podría ser un hormiguero una extensión evolutiva de la hormiga o un nido la de un ave. Pero cual entonces es la diferencia entre el cobijo que crea un ser humano y el que hace cualquier otro animal.

La diferencia reside en la memetica, el fenómeno arquitectónico para el hombre tiene un carácter que trasciende la programación genética y adquiere un carácter mucho más ventajoso desde el punto de vista evolutivo, es decir, el carácter cultural o el de los memes.

Y es algo que hay que tener en cuenta. El conocimiento que utiliza el hombre para adaptar el medio a sus necesidades no es innato, por ende no esta ligado a axiomas genéticos, que a pesar de tener sus ventajas no tienen la misma capacidad adaptativa que la de los memes. Es decir, un animal para cambiar su forma de modificar el medio a su favor, necesita de un largo periodo de selección natural ligada a los genes. En cambio el ser humano desde la evolución cultural incluso puede prever cambios ecológicos para adelantarse a ellos y por ello hay que ser conciente de ello.

La evolución dentro de la arquitectura al ser un fenómeno cultural de ámbito social responde perfectamente a los modelos memeticos ya que al fin y al cabo es en si otro meme o si se quiere memeplexes más.

 

Por ello y teniendo en cuenta la importancia de la capacidad adaptativa hace falta tener conciencia de procesos que intervienen en la evolución arquitectónica. Así, por ejemplo, lo que despreocupadamente puede llamarse como moda, en realidad sea un meme arraigado en las conciencias humanas que sirva de contra peso al progreso.

Por otro lado es interesante recordar el ámbito que requieren memes para ser hábiles y evolutivamente viables:

1. Abundancia de elementos diferentes

2. Herencia o replicación

3. Idoneidad diferencial o número de copias en función de su interacción con el medio.

Lo cual revela las posibles contraposiciones al desarrollo y progreso, como lo pueden ser, ansias económicas que tienden a masificar la producción, las supersticiones populares, que bajo la inercia de la onda cultural que les alcance, ignoran la racionalidad a favor a conservadurismo.

Tal infinidad de elementos podrían ser la ecología que sirva de selección natural a las ideas innovadoras y ciertamente lo son, pero en sociedad de masas parte de estos elementos como los ya mencionados actúan de una especie de plaga que desertiza el campo de cultivo memetico siendo así antiproductivos para el ser humano.

De aquí que el arquitecto desde su sentido científico debe comprenderlo y actuar en consecuencia. La arquitectura es un fenómeno social, esta dirigido hacia ella y su beneficio al ser fruto de la misma. Por ello que también es interesante investigar la forma de ofrecérsela sin que eso suponga un nuevo impulso dogmático.

La memetica ofrece una visión de la problemática arquitectónico, lo suficientemente amplia como para ser productiva a escala global, por ello se tratara de plantear mas cuestiones desde este enfoque.

 

*William Morris ( Walthamsow, Inglaterra, 24 de marzo de 1834 – 3 de octubre de 1896) fue un artesano, diseñador, impresor, poeta, escritor, activista político, pintor y diseñador británico, fundador del movimiento Arts and Crafts.

 

 





3. La estética

29 05 2007

La estética, apariencia, forma, ornamentación, moda y demás connotaciones de lo banalmente visual, parece ser que en actualidad se han desvinculado de uso práctico en si, como forma pura.

Mientras en el renacimiento, la arquitectura de vanguardia formalizaba el uso del lenguaje arquitectónico, para señalizar la subordinación de las clases sociales y sus subdivisiones, actualmente parece que el equilibrio del bienestar generalizado lo convirtió en un aspecto cuyo punto común entre el arquitecto y cliente, es puro marketing.

Y en cierto modo es así, la concepción de la estética del profano, no va mas haya de lo puramente subconsciente, lo que el mismo en la mayoría de los casos no llega a expresar mas que con una serie de adjetivos banales y carentes de significo concreto.

Por ello los gustos de la sociedad que mueve el progreso es un objeto de influencias externas, cuyo origen es un tanto caótico y carente de rumbo evolutivo.

Debido a cada vez mayor masificación y cantidad de la información, la concepción profana de lo estético es constantemente bombardeada, por memes de carácter nocivo y contagioso, los memes cuyo origen es el interés económico y que llevan carga publicistica. Y en cierto modo es un tanto positivo, dada la escala de las necesidades arquitectónicas. Es una ventaja, poder simplificar el lenguaje arquitectónico por medio de modas compuestas por memeplexes complejos, que pueden regir la mayor parte de la existencia de un ser, sin por ello descender la productividad bruta.

Así por ejemplo, se crean zonas o barrios enteros, cuyas formas arquitectónicas fácilmente reconocibles, que reúnen ciertos sectores de población que se identifican o quieren identificarse con lo que superficialmente representan, sea el bienestar, modernidad, ecología o cualquier otro memeplex que los aliena.

El gran problema de esta forma de concebir el proceso arquitectónico, es que esta misma herramienta simplificadora se rebela convirtiéndose en un estorbo para el desarrollo y progreso de lo puramente utilitaria y esquelético de la arquitectura.

Por ello el arquitecto debe de darse cuenta de las herramientas de las que se sirve el marketing para poder manejar lo estético dentro de los intereses estructurales de la innovación.

Esta perdida de connotación formal se debe en gran parte a la tabula rasa del movimiento moderno, unida a las prioridades arquitectónicas fruto de grandes guerras del siglo XX. Simplemente, la relación, cliente – arquitecto en cuanto al aspecto visual, perdió carácter de colaboración, al no tener tal aspecto ya ninguna connotación funcional.

En cierto modo, dada la extensión del poder adquisitivo, es un tanto ventajoso crear una serie de asociaciones formales entre la estética y la funcionalidad de tal forma que a nivel superficial el cliente pueda entender el sentido y finalidad de la propuesta arquitectónica que adquiere. Es decir, enlazar los memes generalizados y fáciles de identificar por grandes segmentos de la sociedad, a lo puramente profesional y técnico.

Aunque también hay otro posible camino hacia la recuperación formal, y es arquitectura flexible. Hecha por bloques normalizados, cuya interrelación es libre y factible para ser modificada por el propio demandante. Tal hecho desvincula considerablemente al arquitecto de la limitación de las modas, sin por ello sacrificar la eficiencia productiva.

El hecho en si de poner en manos del cliente la organización de sus espacios crea un afán por la originalidad y diversificación, la cual permite un avance superior tanto cualitativa como cuantitativamente.